¿Qué es y cuál es su relación con la producción responsable?

La huella de carbono es la suma de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) producida por una determinada actividad humana. Se expresa en kilogramos de dióxido de carbono (CO2) equivalentes y deja en evidencia datos importantes sobre el impacto ambiental. Esta huella ha sido esencial para la implementación de medidas locales, regionales e internacionales contra el cambio climático; por ejemplo, el Acuerdo de París.

La combustión de fósiles como el petróleo, el carbón o el gas, que alimentaron la producción, ha liberado toneladas de gases de carbono a la atmósfera desde la Revolución Industrial hasta la actualidad. Como todos conocemos, este drástico escenario ha causado un calentamiento global y cambios climáticos en consecuencia, como el derretimiento de los glaciares, la subida del nivel del mar y la desaparición de arrecifes de coral y de diversidad de especies marinas por culpa del calentamiento de los océanos.

Hechos y cifras

Según relevamientos de Greenpeace, si este calentamiento alcanzara los 2ºC anuales prácticamente, todos los arrecifes de coral desaparecerán, habrá una afectación grave a los insectos que polinizan y es probable que se pierdan de forma masiva varios hábitats.

Cada año, se estima que un tercio de toda la comida producida (el equivalente a 1300 millones de toneladas con un valor cercano al billón de dólares) acaba pudriéndose en los botes de basura de los consumidores y minoristas, o estropeándose debido al transporte y prácticas de recolección deficientes.

En caso de que la población mundial alcance los 9600 millones de personas en 2050, se podría necesitar el equivalente a casi tres planetas para proporcionar los recursos naturales necesarios para mantener los estilos de vida actuales.

El consumo y la producción sostenibles buscan aumentar la eficiencia de recursos y promover estilos de vida sostenibles. También pueden contribuir de manera sustancial a la mitigación de la pobreza y a la transición hacia economías verdes y con bajas emisiones de carbono.

La huella de Carbón de Chile

Chile representa menos del 1% de las emisiones globales de carbono, sin embargo, es uno de los países más vulnerables al cambio climático debido a su geografía y clima. Por esa razón, se ha dispuesto tomar medidas contra el cambio climático, con la esperanza de ser un ejemplo.

En julio de 2019, el país reveló el desarrollo de un plan de acción que aspira a cerrar las 28 centrales eléctricas de carbón para 2040 y a conseguir la neutralidad de carbono para 2050. Asimismo, se desarrollaron acciones para que el 80% del transporte público sea eléctrico.

Santiago cuenta actualmente con la segunda mayor flota en el mundo de autobuses eléctricos. Desde Electra FK nos enorgullece haber formado parte del proyecto innovador de uno de los Electroterminales de buses más grande y moderno del mundo. El proyecto buscó mitigar el cambio climático, a través del suministro y aprovechamiento de energías renovables y limpias.

Fuentes:

https://mma.gob.cl/cambio-climatico/cc-02-7-huella-de-carbono/

https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/sustainable-consumption-production/